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“Nuestro sistema de prensado permitirá que las pymes aceiteras sean más eficientes y competitivas”


05-02-2019

Nicolás Seggiaro lidera el Proyecto P54, un desarrollo tecnológico para el prensado de soja a baja escala con el que ganó el Premio Tenaris en la categoría Emprendedores y que promete aumentar hasta un 35% la producción de 500 pymes argentinas.

Actualmente en la Argentina hay casi 500 empresas pymes aceiteras que procesan entre una y dos toneladas de soja por hora. En estas plantas, se obtiene aceite crudo mediante prensado mecánico que se utiliza principalmente para la producción de biodiesel y expeller, materia prima para alimentación animal. Todas estas empresas utilizan prensas continuas de tornillo que resultan muy ineficientes en la extracción de aceite, alcanzando apenas un 65% de rendimiento.

Pensando en la manera de ayudar a este sector industrial a mejorar su rentabilidad, nació P54, una nueva tecnología de prensado hidráulico por batch que aumenta el rendimiento de extracción de aceite al 85%, un 35 % más que el método actual. De esta manera se obtiene, más cantidad de aceite y un expeller de mejor calidad, que permite colocarlo en nuevos mercados.

Conversamos con Nicolás Seggiaro, Ingeniero Mecánico con más de quince años de experiencia en el desarrollo y venta de proyectos técnicos y quien, desde hace tres, recorre el camino del emprendedorismo que lo llevó a ganar el último Premio Tenaris en esta categoría.

 

¿Cómo surge la idea de desarrollar este novedoso sistema de prensado de soja a baja escala?

Tengo más de 10 años de experiencia en grandes industrias aceiteras y, a partir de mi trabajo, pude detectar los problemas de ineficiencia de las pymes del rubro que, a diferencia de las grandes multinacionales, no cuentan con desarrollos tecnológicos que les permitan mejorar su producción. Comencé entonces con esta idea de hacer un prensado más eficiente que el actual, me puse a investigar, y apliqué al “Fondo Semilla”, Programa Nacional de Financiamiento del Ministerio de Producción de la Nación para emprendedores, que me permitió fabricar el prototipo con el que, desde hace un tiempo, estoy haciendo ensayos y pruebas de laboratorio, buscando optimizar el proceso. Una vez finalizada esta etapa, el camino a seguir será buscar financiamiento para producir una máquina ya de serie.

 ¿Qué potencial puede tener este desarrollo para la pyme industrial aceitera?

Creo que este desarrollo es la puntita del iceberg. Mi idea es apuntar a las pymes aceiteras, hacerlas rentables y empezar a hacer investigación y desarrollo en ese campo. También hay mucho para trabajar en la etapa previa del proceso productivo, que es la preparación de la semilla para el prensado y que actualmente se realiza por un método eficiente en cuanto al resultado, pero muy ineficiente en cuanto al consumo energético. Por otro lado, si bien en principio estamos enfocados en el aceite de soja, también investigamos su uso en otros productos de gran valor agregado y baja escala, como por ejemplo la semilla de castor, cuyo cultivo en Argentina todavía es muy experimental pero está más afianzado en otros países de Latinoamérica.

¿Qué significó para vos y para tu desarrollo recibir el Premio Tenaris?

El Premio Tenaris fue un gran aporte en tres sentidos. En primer lugar, la motivación, porque como emprendedor nada es fácil, las cosas se complican o llevan más tiempo del previsto, entonces recibir este reconocimiento es un empujón de aliento. El segundo es el aporte económico que ayuda y mucho, porque uno hace esfuerzos en otros trabajos remunerados para poder conseguir dinero y reinvertirlo en el proyecto. Y por último, la publicidad: es vital que esto se dé a conocer para encontrar gente interesada en ser parte del equipo técnico, en invertir en la empresa que se pueda formar o en convertirse en cliente. Sin dudas el Premio Tenaris nos da todo esto y estamos muy agradecidos de que existan espacios como este que promuevan el desarrollo tecnológico argentino.

¿Cómo te convertiste en emprendedor?

Soy ingeniero mecánico, pero mi experiencia profesional estuvo siempre más volcada al desarrollo de negocios para industrias aceiteras de gran escala. El trabajo en empresa multinacional me ha permitido viajar, tener una visión global de los mercados y ver distintas formas de hacer las cosas. Luego, trabajar independiente me dio la posibilidad de hacer desarrollos de negocios, más pequeños pero completos: desde estudios de mercado a planes de negocio. Y en los últimos 3 años, coincidiendo con el auge de la movida emprendedora en Rosario, empecé a interesarme, leer y formarme en el tema. Participé de experiencias Endeavor, me sumé al Club de Emprendedores y cursé en la Universidad Nacional de Rosario la catedra abierta sobre emprendedorismo que me dio muchas herramientas útiles.

¿Qué vínculo encontrás entre emprender e innovar?

En principio para mí eran una sola cosa y luego aprendí que hay distintas formas de emprender. Pero desde mi concepción son indisociables. Emprender es innovar. Está muy bueno emprender en cualquier sentido, pero hoy en día el esfuerzo tiene que estar puesto en la innovación. La velocidad de cambio es impresionante, entonces uno tiene que estar adelante, buscando nuevas soluciones. Eso es innovar, y para mí, la mejor forma de emprender.

¿Cómo es innovar en el mundo pyme?

Sin duda, innovar tiene que ver con un cambio de mentalidad. En el caso de las pymes aceiteras, desde hace años están peleando por la quita de las retenciones para hacer más rentable el negocio. En cambio, mi solución al problema va por otro lado: lo que busco es mostrarles a los empresarios que tienen una oportunidad de ser más eficientes, de hacer un producto más innovador, con mejores características y con calidad de exportación para ganar nuevos mercados.

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere ser emprendedor?

Que participe de todo lo que hay: clubes de emprendedores, redes de mentoría, organizaciones. Y que no tenga vergüenza en contactarse y preguntar. Hay mucha gente que está dispuesta a ayudar a quienes están arrancando. Yo de esa manera, hace dos años y medio, le presenté una idea incipiente del proyecto a Tato Rouillon, presidente de Endeavor de Rosario. Lo contacté por Linkedin y él me citó un día y me dedicó más de media hora de su valioso tiempo. Hay un espíritu fuerte de solidaridad en el ambiente emprendedor.

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